miércoles, 4 de enero de 2023

70 años de cambios en la economía, la demografía y el empleo en España


He titulado "Un mapa de la economía, la despoblación y el empleo en España" en singular, porque aunque esta nota incluya tres, todos reflejan una misma realidad. 
En efecto, es casi lo mismo observar el mapa provincial del crecimiento del PIB en casi los últimos 70 años, que el mapa del crecimiento poblacional o la variación del empleo en todos esos años. Todos ellos son uno mismo con ligeras diferencias y son perfectamente superponibles.

España es un país escasamente poblado, con un alto grado de concentración, que sigue desangrándose


 España es un país poco poblado. Si se compara su densidad de población con la de otros grandes países de Europa, los 93 habitantes/km2 de España
están lejos de los 119 de Francia, los 206 de Italia, los 240 de Alemania o los 279 de Reino Unido. Las diferencias son aún mayores con otros países más pequeños, como Bélgica (381) o Países Bajos (507), y también son importantes con relación a Dinamarca (136), Polonia (124) o Portugal (112). En cambio, sí se supera a Grecia (81) y, por supuesto, a los países que forman la península escandinava: Suecia (24), Finlandia (18) y Noruega (15). En realidad, estas diferencias no son recientes; la densidad de población de España siempre estuvo por debajo de la mayoría de los países europeos. “El caso español es un caso anómalo, cuya adecuada comprensión exige remontarse mucho más atrás”, dejó escrito hace tiempo Jordi Nadal (1975), reconociendo que el poblamiento del país a comienzos del siglo XVIII era muy inferior a las posibilidades del territorio.

Pero además de ser un país poco poblado, la distribución de la población en el territorio está
altamente concentrada.  Son numerosas las áreas de la España interior cuya densidad de población, inferior a los 12,5 habitantes/km2. Solo tiene parangón en las regiones escandinavas, Islandia, norte de Escocia y países bálticos, donde el clima y la geografía dan lugar a condiciones de subsistencia de extrema dificultad. España sería, así, el país de Europa con menor proporción de áreas
habitadas y el segundo con mayor densidad en las áreas habitadas. 

Crecimiento económico y población coinciden en el territorio


Parafraseando aquello de qué fue primero si la gallina o los huevos, a mi entender primero fue la economía, la falta de recursos económicos que hizo que la población de las zonas económicamente más desfavorecidas emigrase a las ciudades y otras zonas con mayores posibilidades de progreso económico, educativo y personal. El mapa del empleo es una mera consecuencia de los anteriores.

 Es a partir del decenio de los cincuenta en que la mecanización de la agricultura, la industrialización de los años 60 y 70 provocaron movimientos migratorios de gran intensidad entre territorios, desde las zonas rurales a las grandes ciudades. Ello acarreó un envejecimiento de la pirámide demográfica de los que permanecieron que a la larga se iba a traducir en un crecimiento vegetativo negativo ya que la pérdida de población se concentró principalmente entre los jóvenes y en general entre las personas en edad de trabajar. Prácticamente toda la España interior se vio afectada, siendo Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, la Galicia interior y parte de Andalucía oriental, las regiones más afectadas.

Las provincias más despobladas lo hacen a dos ritmos diferentes, al igual que el empleo


Entre 1950 y 2019, 23 provincias han perdido población absoluta y tuvieron una densidad por debajo de la media nacional en ese último año, excluyendo en ambos casos las capitales de provincia y las ciudades de más de 50.000 habitantes: todas las provincias de Castilla y León, Aragón, Extremadura y La Rioja, Castilla-La Mancha (excepto Toledo), dos gallegas (Lugo y Ourense) y dos andaluzas (Córdoba y Jaén).

Estas 23 provincias, albergaban en 1950 el 34,1% de la población española (incluyendo capitales y ciudades de más de 50.000 habitantes) y generaban el 26,7% del VAB y el 33,5% del empleo total. En el presente ya solo suponen el 18,1% de la población, el 16,1% del VAB y el 17,0% del empleo; es decir, que han perdido alrededor de la mitad de su peso demográfico, económico y laboral en España.

Excluyendo las capitales, provincias como Soria, Teruel, Cuenca, Palencia y Zamora tienen menos de de 12,5 h/km2 cifra que por debajo de la cual la UE define a los territorios como de “muy baja densidad de población”, ya que todas ellas han perdido más de la mitad de su población. Situaciones semejantes se dan en Ávila, Burgos, Segovia, Cáceres, Salamanca, León y Huesca. En cambio, Guadalajara, La Rioja o Valladolid han recuperado en el siglo actual la práctica totalidad de la población perdida, y también se aprecian mejoras en Albacete, Ciudad Real y Zaragoza, de manera que su realidad demográfica es más favorable.
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Con textos propios y https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2021/02/La-despoblacion-de-la-Espa%C3%B1a-interior.pdf

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11051135/02/21/Las-tres-Espanas-despobladas-23-provincias-con-un-pasado-similar-pero-con-futuros-muy-diferentes.html


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