sábado, 8 de abril de 2023

La transición demográfica: de la España rural interior a la la urbana y periférica

                                                                                                                                                                                                Son dos caras no de una misma moneda sino de una misma fotografía, si bien ambas son negativas. El mapa de la despoblación es el mismo, coincide con el mapa de la distribución actual. Sólo varían los colores.


Los años 50 marcaron el máximo poblacional de la España rural


Mientras una parte importante de España, y de forma destacada las grandes ciudades, presentan una trayectoria de crecimiento de la población que se prolonga a lo largo de todo el siglo XX y de los dos primeros decenios del siglo XXI, un tercio de las provincias españolas sitúa su máximo poblacional en los años cincuenta –otras, lo tuvieron incluso antes–, y a partir de ese momento se observa un declive demográfico que solo en algunos casos puntuales logra revertirse en los últimos veinte años.

Amplias zonas del país experimentaron descensos importantes en su población, con especial intensidad en la segunda mitad del siglo XX, consecuencia de dos factores concatenados: fuertes movimientos migratorios hacia las regiones con mayor desarrollo económico, primero, y un crecimiento vegetativo negativo, después. El fenómeno de la despoblación de buena parte de España tiene que ver con la demanda de mano de obra procedente del proceso de industrialización del país, con las menores necesidades de empleo de la agricultura y de las actividades conectadas con ella, y con la urbanización que acompaña a dichas transformaciones estructurales (véase Collantes y Pinilla, 2019).
En términos generales, el medio rural ha sufrido con especial intensidad la pérdida de población, incluso en territorios donde aún se alcanzan densidades elevadas.

El proceso de despoblación ha afectado incluso a territorios situados en provincias que de forma agregada han tenido un buen comportamiento demográfico, generalmente por el efecto de atracción que han ejercido algunas capitales de provincia y ciudades de tipo medio captando parte de la población que abandonaba el medio rural. Provincias como Valladolid y Zaragoza, así como la Comunidad de La Rioja, son tres ejemplos de esta situación, igual que la provincia de Guadalajara por su proximidad a la Comunidad de Madrid.

Las 3 Españas demográficas: la concentrada, la despoblada y la muy despoblada


España presenta a la altura del año 2019  una distribución territorial con grandes diferencias. Por una parte, áreas con importante concentración de población: Madrid, el arco mediterráneo, los archipiélagos, País Vasco, la cornisa cantábrica y atlántica, el eje del Ebro y buena parte de Andalucía. 

Por otra, la España interior, con muy bajas tasas de densidad poblacional: principalmente las dos Castillas, Aragón, la Galicia interior, Andalucía oriental y parte de Extremadura

Por provincias, 23 provincias han perdido alrededor de la mitad de su peso demográfico, económico y laboral en España desde 1950. Todas ellas cumplen los dos criterios adoptados para ser incluidas en la que se ha denominado la 'España despoblada': haber perdido población entre 1950 y 2019 y tener un densidad por debajo de la media

La 'España despoblada' son las nueve de Castilla y León (Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora), las tres de Aragón (Huesca, Teruel y Zaragoza), cuatro de Castilla-La Mancha (Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara), las dos de Extremadura (Badajoz y Cáceres), dos gallegas (Lugo y Ourense), dos andaluzas (Córdoba y Jaén) y La Rioja.

Soria, Teruel, Cuenca, Palencia, Zamora, Huesca y Burgos son en las que se manifiesta con mayor intensidad el vacío demográfico, con densidades que, excluyendo las capitales y ciudades de más de 50.000 habitantes, son inferiores a los 12,5 habitantes/km2, cifra que, como se ha señalado, es la que toma la Unión Europea para definir las “zonas con muy baja densidad de población”. Un segundo grupo, con densidades entre 12,5 y 25,5 habitantes/km2 es el formado por Ávila, Guadalajara, Segovia, Salamanca, Albacete, Cáceres, León, Zaragoza, Ciudad Real, Badajoz y Lugo. Finalmente, se incluyen en el tercer grupo provincias cuyas zonas no urbanas tienen una densidad de población superior a 25,5 habitantes/km2: Valladolid, Ourense, La Rioja, Jaén y Córdoba.

Un epílogo complicado


Pero, este desequilibrio territorial de la población española, con ser grave puesto que penaliza a una parte, equivalente a un tercio poblacional, no es lo peor de la demografía nacional. Nos referimos a la dinámica negativa y de envejecimiento en que hace bastantes lustros se ha visto sumida, consecuencia sobre todo a la caída de la tasa de fertilidad, que tiempo ha se ha alejado de forma muy importante a la de reposición y que nos aboca sino a una extinción inmediata, sí a un grave declive y a una sustitución demográfica, en favor de otras etnias y culturas.
==========================
Con textos propios y FUNCAS. Eduardo Bandrés y Vanessa Azón. "La despoblación de la España interior"

No hay comentarios:

Publicar un comentario