Hoy día, las economías fuertes y desarrolladas son aquellas que producen energía abundante y barata. Por el contrario, la falta de energía genera toda una serie de problemas que afectan en cascada a toda la economía: la hace menos competitiva y por tanto, dependiente de otras.
Es ya un tópico cuando nos referimos a la energía empezar hablando de nuestra dependencia del exterior. Pero, por tópico que sea, el tópico no es menos cierto. Pero, aun siendo cierto, el origen del problema es previo: somos energéticamente dependientes porque no producimos la energía suficiente para atender las necesidades de nuestra economía. Muchos países son también energéticamente dependientes- pero nosotros los somos y mucho.
Me atrevo a decir que existe una gran paradoja energética con la que llevamos conviviendo mucho tiempo: nos falta energía mientras tenemos abundancia de sol durante muchos días, en muchas zonas de nuestro territorio y tenemos relativa abundancia de agua en la mitad de España, mientras que la otra se desertiza entre la sed y la sequía, en un ejercicio de insolidaridad territorial evidente. Y de viento, no es que seamos los primeros, pero no estamos mal en nuestras muchas cumbres.
Y siendo esto así, nuestra dependencia energética es doble: lo es del exterior y lo es a la vez de un recurso caro, el petróleo, sujeto a una alta volatilidad en precio y en absoluto sostenible.
A continuación se muestra mediante un diagrama de Sankey los principales procesos del sector energético español correspondiente al año 2018 publicado por Eurostat. Los diagramas de Sankey proporcionan una visión general de los principales flujos de energía y cómo contribuyen al balance energético global de un determinado territorio o país. Este tipo de diagramas representan flujos, en el que la anchura de los mismos es proporcional a la cantidad de flujo en cada fase o proceso entre nodos.
Principales rasgos de nuestra estructura energética,
1. Sólo producimos el 20% de los recursos energéticos
Nuestros recursos energéticos disponibles fueron en 2018 de 170.248 KTOE (kilotones de petróleo equivalente) de los que solamente 34.640 (20,3%) lo fueron de producción de fuentes nacionales, básicamente de energías renovables y nuclear.2. El 80% restante lo forman importaciones mayormente de petróleo y de gas, fuentes no sostenibles
El resto, casi un 80% de los recursos lo conformaron las importaciones de petróleo, gas y en mucha menor medida, electricidad. Para cuadrar la cuenta entre los recursos disponibles más las importaciones y lo que producimos, hay que contabilizar las existencias que había a principio de año y una pequeña diferencia de orígen estadístico.3. El 75% de las fuentes energéticas necesitan ser transformadas para incorporarse al consumo
El siguiente paso que sufren las fuentes energéticas originarias es la transformación de buena parte de las mismas antes de quedar disponibles para el consumo. Solamente 43.320 KTOEs, una cuarta parte (25,4%) se incorporan de manera directa, sin transformar, a los recursos disponibles para el consumo, destacando en esta incorporación directa el gas y en mucha menor medida el petróleo y renovables.4. En el proceso de transformación se pierde algo más del 20% de los recursos disponibles
El grueso, 126.928 KTOEs (74,6%) de los recursos disponibles (petróleo, gas, verdes y nuclear) se dedican a la transformación para convertirse estas últimas en electricidad. En este proceso de transformación hay que anotar cerca de 26.000 KTOEs (20,5%) que son pérdidas del sistema.Una vez transformadas buena parte de las fuentes originarias, quedan disponibles 144.251 KTOEs, de los que 31.683 KTOEs (22% ) se destinan a la exportación, además de a otros menesteres antes de incorporarse al consumo final. Por ejemplo, el sector energético tiene su propio autoconsumo, estimado en 9.686 KTOEs (6,7%), seguido de los consumos en vuelos y tráficos marinos internacionales 11.774 KTOEs (8,2%) y de nuevo hay que registrar 2.374 KTOEs (1,6%) por pérdidas de transformación y distribución. Finalmente, se dedica una pequeña parte a existencias y para cuadrar los flujos hay que anotar una diferencia de 724 KTOEs de flujo de salida.
5. Poco más de la mitad de los recursos disponibles antes de ser transformados llegan al consumidor final
Finalmente, después de este proceso: recursos - transformación - disponibilidad, queda la energía para el consumo final, 87.246 KTOEs, donde el petróleo sigue siendo la energía mayoritaria de un mix en el que algo más de la mitad está formado por el resto de energías: electricidad, gas, verdes, etc. De los 170.248 KTOEs disponibles al inicio del proceso, sólo poco más de la mitad (51,2%) ha llegado al consumo final.Algunas conclusiones:
- El modelo español es doblemente dependiente: del exterior y del petróleo que importamos, que constituye la principal fuente energética
- Es, por tanto un sistema energético caro en origen y caro en el destino final, ya que la energía se ve encarecida por elevadas tasas e impuestos al consumo
- La energía transformada supone un volumen de energía muy superior a las transferencias directas, lo que contribuye a encarecer el precio final de cada una de las energías consumidas
- Las pérdidas, tanto por transformación, como por distribución y transmisión ascienden a 28.371 KTOEs, que se detraen del consumo final, por lo que
- La estructura del proceso pone de manifiesto problemas de eficiencia´
- Al tiempo que de sostenibilidad por la abultada preponderancia del crudo en el mix energético
- Las energías renovables: sol, agua y aire, son todavía bastante testimoniales y
- Dado que son abundantes en la denominada "España vacía" deberían ser potenciadas por las administraciones y ser una de las principales fuentes económicas de desarrollo y despegue de estas zonas despobladas
Retomando lo que dije al principio, el problema es que no producimos energía suficiente, lo que nos obliga a tener que importar crudo en cantidades muy importantes, que desequilibran negativamente nuestro saldo exterior, encarece nuestra producción y los precios, resta competitividad a nuestros productos y no sólo hace a nuestra economía dependiente del petróleo sino también del préstamo exterior, de la deuda, a la que tendrán que hacer frente las generaciones futuras.
Mientras no se reduzca nuestra dependencia del monocultivo petrolero y seamos energéticamente mucho más autosuficientes, nuestra economía y por ende nuestro bienestar, no estarán suficientemente garantizados. Para alcanzar mayores niveles de independencia energética debemos resolver la paradoja de que hablaba al inicio: sustituir gradualmente, pero sin pausa, nuestras actuales fuentes por otras autóctonas que afortunadamente son más sostenibles, abundantes y baratas.
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ADDENDA: Un modelo diferente: Francia
Otros modelos energéticos son posibles. Estos son unos breves rasgos comparativos del modelo francés respecto del modelo español.
- Sin ir más lejos, Francia lidera a escala mundial un modelo energético basado fundamentalmente en la energía nuclear (59 centrales), algo mayor en fuente que la energía del petróleo que también importa, al igual que España.
- También presenta un mayor equilibrio entre las fuentes nacionales (nuclear y verdes), con una ligera ventaja de las fuentes importadas (petróleo y gas), con valores de 138.027 KTOEs las primeras y 152.791 KTOEs las segundas.
- Es de señalar que las pérdidas por transformación son ocho puntos superiores a las españolas, debido quizá a las mayores pérdidas que conlleva la producción eléctrica nuclear.
- Las exportaciones, sin embargo, son 11 puntos inferiores a las españolas, tratándose de una economía más desarrollada.
- En cuanto al autoconsumo realizado por el propio sector, éste es inferior al español (6,7%) frente al 4,5% francés.
- El consumo final español fue en 2018 el 57% del consumo final francés.


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