sábado, 3 de septiembre de 2022

¿Camina la población española hacia su sustitución demográfica?

                                                                                                                                                                                                   Recientemente, hacía referencia en otro medio de prensa de la situación crítica en que se encuentra la demografía en España, que a mi juicio va más allá de lo que se ha venido en llamar el "invierno demográfico" español. Se trata de la sustitución de la población nacida en España por una inmigración, mayoritariamente africana e hispanoamericana.



He preferido sustituir la expresión "invierno" por la de "sustitución" dada la gravedad que para el futuro poblacional de España muestran ya los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, todos ellos de carácter negativo, sea la baja fecundidad que se traduce en menos nacimientos, sean las tasas negativas de reposición, que hacen que el stock poblacional decrezca año a año, salvo que la inmigración cubra parte de las pérdidas de ciudadanos españoles hasta llegar a una sustitución total, que esperemos no se produzca, a pesar de la tozudez de los números.

La última proyección del INE: 2020 - 2070

Estas proyecciones de población muestran la evolución que seguiría la población de España en el caso de mantenerse las tendencias demográficas actuales. No constituyen una predicción, en el sentido de que no tienen como objetivo determinar cuál es la evolución más probable. 

La proyección de población de España a largo plazo elaborada por el INE constituye una simulación estadística del tamaño y estructura demográfica de la población que residiría en España en los próximos 50 años, en caso de mantenerse las tendencias y comportamientos demográficos actuales. 

Los puntos de partida

A la incertidumbre que habitualmente rodea unas proyecciones de población se le suma esta vez el impacto de la COVID-19, que obliga a un replanteamiento de algunas de las hipótesis de evolución futura. En concreto, para estas proyecciones se ha tenido en cuenta la
sobremortalidad observada hasta el mes de julio de 2020, así como la disminución experimentada en los últimos meses en la inmigración y en la emigración. En esas condiciones, el efecto de la COVID-19 que se ha contemplado en las hipótesis es:

- Se proyecta una disminución de los movimientos migratorios con el exterior, de forma
que se rompe la tendencia de los últimos años. El saldo migratorio en 2020 sería
positivo, pero muy bajo. Desde 2021 se proyecta un paulatino aumento, pero sin
alcanzar los niveles observados en los años anteriores. Esto hace que la población
crezca durante los primeros años de la proyección más lentamente de lo previsto en
proyecciones anteriores.
- Se proyecta que la mortalidad se va a ver afectada solo durante 2020. El año 2021 se
proyecta con una mortalidad normal.
- No se proyecta ningún impacto en los nacimientos, dado que no hay aún evidencias de
ningún tipo. Tampoco se introduce ninguna hipótesis adicional sobre las migraciones
interiores. Las evidencias son insuficientes para establecer nuevas hipótesis sobre los
cambios de residencia entre provincias más allá de la ralentización observada en 2020.

Se trata, por tanto, de una extensión al largo plazo, para el total de población nacional, de la proyección de población a corto plazo (035) recientemente publicada por el INE. 

Los resultados

De esta forma, estos resultados muestran, básicamente, el efecto que en el largo plazo tendrían la evolución recientemente observada de la fecundidad, la mortalidad y las migraciones. 

En 2070 la población alcanzaría los 50,6 millones, con un incremento de 3,2 millones de personas. El progresivo e ininterrumpido aumento de las defunciones, siempre superior al número de nacimientos, daría lugar a un saldo vegetativo negativo durante todo el periodo proyectado.

Este saldo vegetativo negativo sería superado por el saldo migratorio positivo, lo que provocaría un aumento de población durante todos los años del periodo proyectado. El aumento de población se debería por tanto, exclusivamente, a la migración internacional.
Esto produciría que la población nacida en España siempre disminuiría y pasaría de significar el 85,2% del total actualmente, a representar el 66,8% dentro de 50 años.

Proyecciones a muy largo plazo: 2020 - 2120

En base a la proyección anterior realizada por el UNE 2020 - 2070 he procedido a realizar un ajuste polinómico de regresión al horizonte de 2120, es decir una centuria a partir de 2020

El análisis de regresión es una herramienta de frecuente uso en estadística. La cual permite investigar las relaciones entre diferentes variables cuantitativas. Esto, mediante la formulación de ecuaciones matemáticas, cuyo principal propósito es predecir futuros, resultados o probar una hipótesis. El coeficiente de determinación es la proporción de la varianza total de la variable explicada por la regresión. El coeficiente de determinación, también llamado R cuadrado, refleja la bondad del ajuste de un modelo a la variable que pretender explicar. Es importante saber que el resultado del coeficiente de determinación oscila entre 0 y 1. Cuanto más cerca de 1 se sitúe su valor, mayor será el ajuste del modelo a la variable que estamos intentando explicar. De forma inversa, cuanto más cerca de cero, menos ajustado estará el modelo y, por tanto, menos fiable será.


Mediante el análisis de regresión y en base a la serie de la proyección 2020 - 2070 del INE se ha procedido a ajustar dos funciones polinomiales para cada una de las proyecciones: de la población española y de la población extranjera. 

Si consideramos la proyección de la población española, esta descendería de los 40.334.334 de 2020 habitantes a 23.800.000 en 2120, con una pérdida en la centuria en torno a 17 millones de habitantes (41,1%). Por el contrario, la proyección de la población extranjera que en 2020 ascendía a casi 7 millones de habitantes, crece linealmente hasta 2120 a 27,5 millones, superando en 3,7 millones a la propia población española, Es decir, que ya se produciría lo que se denomina una "sustitución "poblacional"

Evidentemente la extinción demográfica no supone que la población llegue a ser cero ya que mucho antes la población originaria (en este caso la española) es progresivamente sustituida por importantes contingentes inmigratorios, en el caso de que estos se produzcan, que dadas las condiciones económicas mundiales es de esperar que sí, tanto en el corto como en el largo plazo. 

Si suponemos que las dos proyecciones definen los umbrales optimista y pesimista entre las cuales se mueve la opción realista, podemos decir que pérdidas poblacionales entre el 40% y el 70% respecto del año base suponen que mucho antes del año horizonte de la proyección la población española sino se ha extinguido carece del menor dinamismo para sobrevivir. Con ella habrán muerto y desaparecido progresivamente los valores, tradiciones y costumbres de hoy que serán ya historia el día de un lejano mañana.
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(*)   El hecho de la incorporación de 400.000 efectivos de inmigrantes al año tiene más visos de ser una injerencia de tipo político que una hipótesis plausible que ningún demógrafo plantearía o apoyaría en esos términos.

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