Nota previa: Lo que sigue es una síntesis de la monografía de Francisco J. Goerlich, Joaquín Maudos y Silvia Mollá del Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) titulado "La distribución de la población y la accesibilidad a los servicios en España" con el patrocinio del Ivie y la Fundación Ramón Areces. La síntesis, sigue en su casi totalidad las conclusiones del propio estudio, acompañada de una selección de gráficos relativos a cada epígrafe.
Distribución de la población en el territorio
De la montaña al valle, del interior a la costa, del campo a la ciudad La población española presenta un elevado grado de concentración, localizándose mayoritariamente en el litoral, el 40%, en zonas de baja altitud, el 52% por debajo de los 200 metros, en las ciudades, el 54% en municipios urbanos, en las capitales de provincia como centros de servicios administrativos, el 32%, y también en Madrid, capital del Estado, que con sus más de 3 millones de personas concentra el 7% de la población del país en un solo municipio.
Este proceso de fuerte concentración de la población tiene su cara y su cruz. Por una parte, genera amplias zonas del territorio con muy baja densidad demográfica, con una población mayor, envejecida y, en muchos lugares, con escasas perspectivas económicas. Es el llamado reto demográfico. En los casi 6.000 municipios que no superan los 2.000 habitantes, la renta por hogar se sitúa alrededor de un 20% por debajo del promedio nacional, frente al 20% por encima del promedio nacional que disfrutan los municipios de más de 500.000 habitantes. El rango de rentas es, pues, considerable.
Por otra parte, este patrón de localización facilita el acceso de una gran parte de la población a los servicios sanitarios, educativos y de oficinas bancarias. La mayor parte de la población dispone de centros de servicios en sus municipios de residencia, y cuando ello no es así, los tiempos de acceso son, en su mayoría, razonables. Los casi 6.000 municipios que no superan los 2.000 habitantes albergan el 5,7% de la población, 2,7 millones de residentes, mientras que en los 6 municipios con más de 500.000 reside el triple de la población (16,2%), 7,6 millones de personas. La cifra asciende al 40%, 18,8 millones, si consideramos los municipios de más de 100.000 habitantes.
Naturalmente la atomización de la distribución municipal —más de 1.300 municipios no sobrepasan los 100 habitantes— deja una parte pequeña de la población con peor acceso a los servicios de interés general, tanto en dotaciones como en tiempos de acceso. Son además poblaciones de montaña, con una altitud media que supera los 900 metros, y peores comunicaciones. Sin embargo, el problema está suficientemente acotado desde el punto de vista demográfico.
Los casi 4.000 municipios que no superan los 500 habitantes albergan a una población inferior al millón de habitantes (solo el 1,6% del total de la población española). Existe suficiente evidencia de que las zonas rurales remotas, en el sentido de situarse muy distantes de una gran ciudad, ofrecen peores resultados en términos económicos y de bienestar (Dijkstra y Poelman 2008). Son, además, las que mayor regresión poblacional muestran. En consecuencia, son estas áreas las que necesitan una atención más personalizada por parte de las administraciones públicas para que pueda hacerse efectivo el principio de equidad territorial.
Accesibilidad a la sanidad
El 90% de la población española tiene acceso a un centro de salud en su municipio de residencia o en un tiempo de viaje de unos 10 minutos, y solo el 1,3% de la población tiene que desplazarse fuera de su municipio más de 20 minutos. En el caso más extremo, solo unas 100.000 personas, de algo menos de 300 municipios, tiene un centro de salud a más de 30 minutos.
La sanidad española tiene carácter universal, y uno de sus principios básicos es la equidad, lo que debe entenderse también desde una perspectiva territorial. A grandes rasgos podemos dividir los servicios sanitarios en la atención primaria y la atención especializada, fundamentalmente de carácter hospitalario. A su vez, dos tipos de centros conforman la asistencia primaria: los centros de salud y los consultorios locales, estos últimos dependientes de los primeros.
La atención primaria
Los centros de atención primaria, unos 13.000, están presentes en la práctica totalidad de los municipios españoles. Solo en algo más de 200 municipios no existe un centro de atención primaria. Esta extensión refleja la intención del Sistema Nacional de Salud de acercar los servicios sanitarios más básicos a toda la población, garantizando así la accesibilidad geográfica a estos servicios en las zonas más dispersas. Los consultorios locales no disponen, sin embargo, de plantilla, que es asignada a los centros de salud, y ofrecen una atención normalmente discontinua y básica de asistencia sanitaria.
Los centros de salud, algo más de 3.000, tienden a concentrarse en municipios de una cierta entidad. Aunque un 77% de los municipios españoles no dispone en su término municipal de centro de salud, ello solo afecta al 12% de la población, unos 5,6 millones de personas. El 88% de la población restante dispone de centro de salud en su municipio y presenta, por tanto, una buena accesibilidad geográfica a la atención primaria.
Nuestras estimaciones indican que el 90% de la población tiene acceso a un centro de salud en su municipio o en un tiempo de viaje de unos 10 minutos, y que solo el 1,3% de la población tiene que desplazarse fuera de su municipio más de 20 minutos para acceder a un centro de salud. En el caso más extremo solo unas 100.000 personas, de algo menos de 300 municipios, tiene un centro de salud a más de 30 minutos. Se trata de municipios con elevados índices de envejecimiento, lo que, sin embargo, los hace más dependientes de la atención sanitaria.
A nivel regional existen importantes diferencias en cuanto a cobertura, lo que se debe fundamentalmente a dos factores: a la propia demografía, muy dispar entre comunidades autónomas, y a las diferentes formas de organizar la prestación de las provincias con mayor población sin centro de salud en su municipio son León, Zamora, Salamanca, Ávila y Segovia en Castilla y León, Badajoz, Toledo, Teruel y Lleida. Si consideramos la población de 65 años y más debemos añadir Burgos, Soria, Guadalajara, Cuenca y Huesca.
La atención hospitalaria
En el caso de la atención hospitalaria, el 91% de la población española reside en un municipio con hospital o se encuentra a menos de 30 minutos de alguno. Alrededor de 1 millón de personas (el 2,1% de la población) tienen que invertir más de 45 minutos para llegar al hospital más cercano.
Por su propia naturaleza, dada la dimensión de los centros y la necesidad de aprovechar economías de escala, la atención hospitalaria está mucho más concentrada. No obstante, la localización de la población de la que hemos hablado antes permite que más de la mitad, el 55%, viva en un municipio que dispone de hospital.
Todas las islas, por pequeñas que sean, y todas las capitales de provincia disponen de hospital, en algunos casos de reducidas dimensiones. Mientras que el 91% de la población reside en un municipio con hospital o se encuentra a menos de 30 minutos de alguno, alrededor de 1 millón de personas se encuentra a más de 45 minutos del hospital más cercano, el 2,1% de la población.
La geografía de estas zonas está claramente delimitada. Se trata de áreas montañosas, en ocasiones con comunicaciones difíciles: Picos de Europa, zonas del Pirineo, la Serranía de Cuenca, Montes de León, la Serranía de Gredos, la Sierra de Alcaraz y la vertiente sur de Sierra Nevada. También algunas áreas que se encuentran en las periferias provinciales —Guadalajara, Cuenca, Teruel, Badajoz o Huesca—, alejadas de la capital.
Cuando descendemos al nivel provincial las disparidades son mucho más elevadas. En algunas provincias la población que tiene un hospital a más de 30 minutos de tiempo de viaje supera el 40% —Zamora, Teruel o Ávila— o incluso el 50% —Cuenca—. Son porcentajes elevados si los comparamos con el promedio nacional, el 9%. Si nos centramos en las distancias a recorrer, o el tiempo de viaje que hay que invertir, para llegar al hospital más cercano si no disponemos de un centro de esta naturaleza en el municipio de residencia obtenemos el mismo patrón, y las provincias con peor accesibilidad se repiten. Así, en Ávila, Cuenca o Zamora es necesario desplazarse, en promedio, más de 50 km hasta el hospital más cercano, con tiempos que se sitúan alrededor de los 40 minutos. Se trata de valores que doblan el promedio nacional. El resumen es una relativamente buena accesibilidad geográfica a los centros de servicio con algunos puntos negros que afectan a relativamente poca población.
Accesibilidad a la educación no superior
En España la educación es un derecho fundamental de los ciudadanos que debe ser garantizada por las administraciones públicas. Es además obligatoria de los 6 a los 16 años, educación primaria y secundaria, e incluso muchas comunidades financian o subvencionan etapas anteriores como la infantil, en alguno de sus ciclos, y/o posteriores como el bachillerato. Es pues imprescindible que los poderes públicos garanticen el acceso a la educación de una parte importante de la población en condiciones de equidad. Así lo exige, no solo la normativa que establece la escolaridad obligatoria, sino también el principio de igualdad de oportunidades. La accesibilidad geográfica a los centros educativos no es más que un paso en esta dirección.
El trabajo considera tres etapas educativas: la educación infantil de segundo ciclo junto con la educación primaria, que cubre de los 3 a los 11 años, la educación secundaria obligatoria, de los 12 a los 15 años, y las enseñanzas de bachillerato, de los 16 a los 17 años. Así pues, en esencia, cubrimos la escolaridad obligatoria, además de una etapa postobligatoria.
El patrón de accesibilidad geográfica que obtenemos dibuja un gradiente decreciente conforme avanzamos en los niveles educativos, dentro de una accesibilidad razonablemente buena en los rangos de edades afectadas, sobre todo si tenemos en cuenta que la educación, al contrario que la sanidad, es un servicio que no se presta a toda la población, sino a rangos de edad muy concretos, y en amplias zonas del país no existe población a la que prestar el servicio.
La educación primaria, más 2º ciclo de infantil
En educación primaria (ampliada con el segundo ciclo de infantil), solo unos 50.000 alumnos no disponen de un centro educativo en su municipio de residencia, lo que supone el 1,2% de la población en ese intervalo de edad. La práctica totalidad de estos municipios pertenece al ámbito rural.
La etapa de educación primaria, ampliada con el segundo ciclo de infantil, cubre la edad entre los 3 y los 11 años. La primera observación es que en 667 municipios no existe población en este intervalo de edad, y en consecuencia no hay problemas de accesibilidad, simplemente no hay población a la que ofrecer el servicio.
En muchos más municipios la población en este intervalo de edad es tan reducida que dificulta enormemente el establecimiento de centros educativos de esta etapa en numerosos municipios. A pesar de ello, en más de la mitad de los municipios, el 56%, existe un centro educativo de este nivel. Ello cubre la práctica totalidad de la población, y tan solo unos 50.000 alumnos no disponen de un centro educativo en su municipio de residencia, el 1,2% de la población en este intervalo de edad. Naturalmente la práctica totalidad de estos se localizan en el ámbito rural.
Por comunidades las diferencias son importantes. En algunas, como Murcia o Canarias, todos los municipios disponen de centro educativo. En otras, como Castilla y León, hasta la mitad de sus municipios no disponen de colegio para esta franja de edad, lo que afecta al 9% de su población entre los 3 y los 11 años. Es, sin duda, la comunidad más afectada, resultado en parte de la atomización y envejecimiento de sus núcleos de población.
Así pues, el grado de accesibilidad en el primer nivel educativo es muy bueno, ya que deja sin colegio en su municipio de residencia a un porcentaje de población muy bajo, el 1,2%, y al que habrá que tratar de forma diferenciada. Si a los alumnos con necesidades especiales se les hace una adaptación curricular, a los lugares con características específicas también habrá que tratarlos de forma particular.
La educación secundaria
En la educación secundaria, solo el 7% de los estudiantes (unos 130.000) no dispone de un centro escolar en su municipio de residencia, siendo la mayor parte municipios rurales. De estos alumnos, el 93% disponen de un centro educativo a menos de 20 minutos de su residencia. Así pues, los problemas de acceso se localizan en unos 1.000 municipios y afectan a unos 10.000 estudiantes.
La etapa de educación secundaria cubre la edad entre los 12 y los 15 años. Al igual que sucede con la educación primaria, un buen número de municipios, 949, no disponen de población en esta franja de edad. En otros muchos la población es tan escasa que es inviable un centro escolar.
La geografía de estos municipios se reproduce respecto a la educación primaria y afecta fundamentalmente a las provincias de Castilla y León, junto con Guadalajara, Cuenca y Teruel. Naturalmente, los centros educativos de la última etapa en la educación obligatoria tienden a situarse en municipios más grandes, y aunque el 70% de los municipios no dispone de centro escolar para educación secundaria, ello afecta solo a algo menos del 7% de la población estudiantil en esta etapa, unos 130.000 alumnos. La mayor parte de ellos en municipios rurales. De estos alumnos, el 93% dispone de un centro educativo a menos de 20 minutos. Así pues, los problemas de acceso se localizan en unos 1.000 municipios y afectan a unos 10.000 estudiantes.
Por provincias las diferencias son de nuevo importantes. Así, mientras que la accesibilidad es mucho mayor en el sureste peninsular y los archipiélagos, el porcentaje de población entre 12 y 15 años que debe desplazarse a otro municipio para cursar estudios de secundaria supera el 20% en las provincias de Castilla y León de Ávila, León, Salamanca, Segovia y Zamora, así como en las provincias de Toledo, Cuenca, Teruel, Ourense, Navarra, Lleida y Cáceres.
El bachillerato
Si bien el 79% de los municipios españoles no dispone de centro educativo que imparta las enseñanzas de bachillerato, la población potencialmente afectada es solo el 11% (unos 100.000 alumnos). El 86% de los alumnos de bachillerato tiene un centro educativo en un tiempo de viaje que no supera los 20 minutos, por lo que solo el 14% restante (unos 15.000) debe invertir más tiempo de desplazamiento.
La etapa de bachillerato cubre la edad teórica entre los 16 y los 17 años, aunque al no formar parte de la educación obligatoria, es posible cursarlo a otras edades. En esta franja de edad todavía un mayor número de municipios carece de población en edad escolar, 1.364, un 17% del total, y en otros casi 4.000 no se superan los 20 alumnos potenciales. La geografía se reproduce de forma ampliada respecto a la observada en las anteriores etapas educativas y coincide con la zona norte del interior peninsular, a la que se unen algunas zonas del Pirineo, esencialmente allí donde los problemas de la despoblación se manifiestan de forma más aguda.
Esta reducida población joven en la mayor parte del país hace que los centros para estudiar bachillerato se concentren en municipios de mayor tamaño. Así, el 79% de los municipios no dispone de centro educativo que imparta las enseñanzas de bachillerato, a pesar de lo cual la población potencialmente afectada es solo del 11%. Puesto que la población entre los 16 y los 17 años no alcanza el millón de personas, ello solo afecta a unos 100.000 alumnos potenciales. Los centros educativos de bachillerato son muy escasos en los municipios rurales, que solo albergan el 10% del total de centros.
De entre la población en edad de cursar estudios de bachillerato, el 86% tiene un centro educativo en un tiempo de viaje que no supera los 20 minutos, por lo que solo el 14% restante, algo menos de 15.000 alumnos potenciales, debe incurrir en tiempos de desplazamientos superiores para acceder a un centro de bachillerato.
Cuando descendemos al detalle territorial las diferencias se amplían sobre la base geográfica que ya ha aparecido en los niveles educativos anteriores. En un total de 21 provincias más del 20% de la población entre los 16 y los 17 años no dispone de centro de bachillerato en su municipio, y en 9 provincias se supera el 30% —Palencia, Salamanca, Segovia, Zamora, Cáceres, Cuenca, Toledo, Teruel y Navarra—. A pesar de ello, la población que debe incurrir en tiempos de viaje largos para acceder a un centro de bachillerato es, en cifras absolutas, muy reducida.
Accesibilidad a los servicios bancarios
El porcentaje de la población española que reside en municipios en los que no hay ninguna ofi cina bancaria ha aumentado del 2% en 2008 (año en el que la red alcanzó su mayor dimensión) al 3% en 2019. En términos absolutos, casi 1,4 millones de personas viven en municipios donde no hay oficinas bancarias, 448.000 más que en 2008. En algunas provincias el porcentaje supera el 20%.
Frente a ese porcentaje promedio del 3%, hay importantes diferencias por provincias en el porcentaje de población que no tiene acceso a una sucursal bancaria en su municipio de residencia. Así, mientras que en Santa Cruz de Tenerife el porcentaje es nulo (todos los municipios tienen al menos una oficina), en Zamora se alcanza un máximo del 28,7%, situándose por encima del 20% en Ávila (22,9%) y Segovia (21,7%). Por comunidades autónomas, destacan Castilla y León y Extremadura con los porcentajes más elevados.
Para un residente que viva en un municipio donde no hay ninguna oficina bancaria, de media, la más cercana está a 8 kilómetros, lo que exige invertir cerca de 11 minutos de desplazamiento en coche. Solo hay 8 provincias donde el tiempo de desplazamiento supere los 13 minutos, lo que es un tiempo reducido. Esos tiempos medios de desplazamiento apenas han variado desde 2008 ya que el cierre de oficinas se concentra en municipios donde sigue habiendo sucursales bancarias.
La distancia que tiene que recorrer un ciudadano que vive en un municipio sin oficina bancaria hasta el municipio con oficina más cercano es, en 2019 de 8 kilómetros para el promedio de España, teniendo en cuenta en el cálculo de esta media el tamaño relativo de cada municipio en términos de población (se utiliza por tanto la población como factor ponderador). Por provincias, la distancia es prácticamente nula en la única provincia donde en todos sus municipios hay oficinas (es el caso de Santa Cruz de Tenerife) hasta un máximo de 12,3 km en Cuenca. Por encima de los 10 km se sitúan además Albacete, Almería, Ávila, Badajoz, Cáceres, Castellón, Ciudad Real, Guadalajara, Huesca, Málaga, Las Palmas, Soria y Teruel. Hay municipios donde la distancia a recorrer supera los 40 km. En 78 municipios supera los 25 km, y en 243 supera los 20 km.
En términos de tiempo a invertir para recorrer esas distancias desde municipios sin oficinas, la media nacional (ponderada siempre por la población de cada municipio) es de 11 minutos, y ese valor oscila entre prácticamente 0 (en Santa Cruz de Tenerife porque en todos los municipios hay ofi cinas) y 18 minutos en Málaga. Por encima de los 13 minutos están Albacete, Huelva, Ciudad Real, Cuenca, Teruel, Almería, Castellón y Las Palmas. Si descendemos al detalle de municipios, en 8 hay que invertir más de tres cuartos de hora, y en 89 más de media hora para llegar a una oficina bancaria.
Si analizamos los cambios en distancia y tiempo a invertir de 2008 (año en el que la red de ofi cinas alcanzó un máximo) a 2019, apenas han cambiado para la media nacional, solo 0,4 km y medio minuto, respectivamente. Por tanto, a pesar de que se han cerrado la mitad de la red de oficinas, al concentrarse el cierre en municipios que siguen teniendo oficinas, apenas se ha resentido la distancia a recorrer y el tiempo a invertir para llegar a una sucursal bancaria.
El impacto del cierre tan intenso de ofi cinas que ha tenido lugar en España desde 2008 sobre la accesibilidad a los servicios bancarios (la red ha caído a la mitad) queda amortiguado por el hecho de que el cierre se concentra en municipios de más de 10.000 habitantes que siguen teniendo ofi cinas bancarias.
De las ofi cinas que se han cerrado de 2008 a 2019, el 83% se concentra en municipios de más de 10.000 habitantes y el 46,5% en los de más de 100.000. Llama la atención que en 2019 hay municipios de más de 5.000 habitantes sin ninguna oficina, algo que no ocurría en 2008. Esta información indica que ha aumentado el tamaño de población necesario para asegurar que una oficina bancaria sea rentable. En las localidades de menos de 100 habitantes, el porcentaje de municipios sin oficina es del 99,1%, sigue siendo alto en los de 100 a 500 habitantes (83,8%), pero prácticamente es nulo en los de más de 5.000 habitantes, lo que implica que el problema de poca accesibilidad se concentra en municipios rurales de tamaño reducido.
Ver el texto completo: https://www.fundacionareces.es/fundacionareces/es/publicaciones/distribucion-de-la-poblacion-y-accesibilidad-a-los-servicios-en-espana.html
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BREVE COROLARIO de De RURALE:
No pretendo corregir una coma de los datos y los textos del excelente trabajo anterior cuya integridad pueden encontrar en el enlace de más abajo sino, en base a ellos, mostrar alguna opinión sobre los temas tratados:
A pesar del crecimiento poblacional observado entre las cifras de inicio del siglo XX y la actual, la demografía española es la historia de un progresivo deterioro de su estructura interna, tanto por las huellas que han dejado las distintas oleadas emigratorias y el cambio en las pautas natalistas, como por los distintos cambios residenciales habidos del campo a la ciudad, las principales metrópolis y a la periferia, a las ciudades. La consecuencia ha sido y sigue siendo: concentración vs desertización.
Consecuencia de lo anterior, la población envejece progresivamente a marchas forzadas y en la España despoblada quedan los efectivos más viejos, los más subsidiados y con menor de renta. La Galicia occidental, la meseta norte y Extremadura, junto con las zonas de montaña (Picos de Europa, el Sistema Ibérico y buena parte de los Pirineos) son algunos, no todos, paradigmas de ello.
Como dicen los autores del trabajo anterior, la concentración poblacional tiene su cara y su cruz. La cara es que la concentración favorece que los equipamientos sociales lleguen a más gente y ésta pueda acceder a ellos en menor tiempo. La cruz es la de aquellos que se quedan en el erial demográfico, víctimas de una perversa espiral de "como no hay gente para qué los servicios y si no hay servicios, la gente se va".
Lo que muchas veces se ha atribuido al franquismo de ser en buena parte el culpable de sentar las bases de la España despoblada actual, arrojando a grandes contingente a la emigración y más tarde con el desarrollo industrial y turístico a las ciudades y las costas, la realidad es que el régimen del 78, que parece estar en quiebra, no solo no resolvió el problema sino que lo acentuó. Basta echar un vistazo al primer gráfico que abre la síntesis del trabajo que contiene los números de 1975 a 2021 de las provincias que han ganado y las que han perdido población en los cuarenta y seis últimos años.
Salvo las excepciones descritas de las zonas más críticas de la España despoblada, la accesibilidad a estos tres equipamientos sociales, salud, educación y finanzas, es bastante aceptable, buena en el resto y muy buena en las capitales y metrópolis. Pero esta es la visión puramente estadística, detrás y delante está la verdad de muchas personas de edades ya avanzadas o muy avanzadas que se encuentran a diario con carencias importantes.
Por tanto, es un problema de justicia comparativa, no tanto de graves y grandes carencias, como de que el estado debe arbitrar las fórmulas, no siempre de nuevas dotaciones, como "alargar" o "acercar" las disponibles aplicando tecnología, sentido común y mejorando las prácticas en la forma de hacer llegar las prestaciones. Quizá, la solución venga más por el lado de "mover", movilizar las prestaciones hacia el ciudadano, que en que éste siempre se vea obligado a acudir a un centro sea educacional, sanitario o bancario. Desarrollaremos esto último en una nota aparte.










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