sábado, 19 de mayo de 2018

¿Existe Teruel?

Si es ferroviariamente hablando, pues no. Son tierras las turolanas o turolenses frías y duras, a caballo del siempre duro Sistema Ibérico y el Maestrazgo. Olvidadas y postergadas durante lustros de los progresos habidos en otras latitudes hispanas. La emigración fue la salida, nunca mejor dicho, para sus habitantes que da pie a los políticos para justificar su dejación: a menos gente, menos inversiones productivas y sociales y a menos inversiones, menos gente.


A mitad de un lado del triángulo del desarrollo y el progreso: Zaragoza en un vértice, Valencia en otro y Madrid en el tercero, Teruel se ha quedado a verlas venir y en lo que toca al tren, quizá más que en ninguna otra infraestructura.

El gráfico del Heraldo, lo clava. Resulta más corto en tiempo, que no en espacio, viajar por las vías veloces para ir de Huesca a Valencia, pasando por Madrid, que hacerlo por las vías convencionales Huesca-Teruel- Valencia.

Paradojas de la vida. Paradojas del ferrocarril. El siglo XIX y el siglo XXI para beneficio de unos y perjuicio de otros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario